Como es sabido, la frase es de Albert Einstein. Se la cita ante diversos sucesos o acontecimientos, incluso para afirmar la providencia de Dios. Pero normalmente sacada de contexto. Para él, «Dios» era equivalente a «el universo». Me vino a la mente al leer el bestselle, antes en Francia, ahora en España, «Dios. La ciencia. Las pruebas. […] El ensayo está muy bien escrito y traducido al español.